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ENTREVISTA CON NAIEF YEHYA


La tecnología como extensión humana

La creciente incorporación de la tecnología a la vida diaria incide directamente en la alteración, quizás irreversible, de nuestras conductas, nuestros afectos y nuestro entendimiento de los demás. El escritor y periodista Naief Yehya se ha ocupado intensivamente de dar un seguimiento crítico a esas transformaciones.

POR JUAN CARLOS NUÑEZ BUSTILLOS INTERVENCIÓN: DIEGO AGUIRRE



La tecnología no es sólo una herramienta neutral para hacernos la vida más fácil, es también un sistema de creencias que afecta y transforma nuestra vida diaria. Por eso es fundamental detenernos a pensar en torno a cuál es nuestra relación con ella y cuáles son las consecuencias que supone, para bien y para mal, convertirla en un elemento que está cada vez más vinculado a nuestro quehacer cotidiano. Ésta es la recomendación de Naief Yehya acerca de un tema que es también su pasión y su trabajo.

La reflexión en torno al efecto de las nuevas tecnologías en la cultura y en el ser humano ha centrado la atención de este ingeniero industrial (UNAM) de ascendencia siria y libanesa que nació en la ciudad de México, en 1963. Novelista y crítico de cine, apasionado de la ciencia y la cultura, Naief Yehya ha encontrado en el estudio del efecto tecnológico en la sociedad un punto de encuentro entre estos dos ámbitos.

El autor de El cuerpo transformado, Guerra y propaganda, y La verdad de la vida en Marte, entre otras obras, estuvo en el iteso para dictar, en el marco de la Cátedra Fe y Cultura Eusebio Francisco Kino del Sistema de Universidades Jesuitas de México, el curso Homocyborg: dependencia, fascinación y obsesión tecnológica del hombre del siglo XXI. Durante su estancia en Guadalajara habló sobre los cyborgs y advirtió de los riesgos que entraña la mitificación de la tecnología “que se convierte en algo mágico”.

¿QUÉ ES UN CYBORG?
Es un concepto que apenas se está configurando y que todavía está en debate. Básicamente es un organismo cibernético, es decir, un organismo que de una u otra manera se interrelaciona con el exterior a través de un mecanismo de control tecnológico. Pero últimamente, en lugar de tratar de hacer una definición universal, he optado por tomar un acercamiento al cyborg con un sentido más amplio que va en tres direcciones. La primera sería este organismo cibernético; el clásico ratón con una bomba implantada en el cuerpo que seguramente habrán visto en alguna revista. Es una tecnología incorporada al ratón para dosificar cierta droga. En segundo lugar, el cyborg sería todo individuo que de alguna manera relega poderes mentales a un soporte tecnológico y nos hace ver que la mente ya no solamente reside en la cabeza. En ese sentido todos seríamos cyborgs de alguna manera. Y en tercer lugar lo vería como el protagonista de la ciencia ficción tipo Terminator o RoboCop; este personaje límite, híbrido de humano y robot, esta quimera, que nos sirve para reflexionar en torno a nuestra relación con la tecnología, y entonces se convierte en algo meramente metafórico.

¿EL PRIMER CASO SE REFIERE ALGO PARECIDO AL HOMBRE BIÓNICO QUE SALÍA EN TELEVISIÓN?
Sí, es esta noción de un hombre mejorado por la tecnología. Por ejemplo, que el astronauta pudiera dejar de preocuparse por las radiaciones que recibe en el espacio a través de implantar en su cuerpo mecanismos que llevaran un registro de la radiación ambiental y en el momento en que rebasara ciertos límites, le diera una dosis para neutralizarla. Sería un individuo ayudado por la tecnología incorporada a su cuerpo.

¿TERMINAREMOS CON EL CUERPO LLENO DE MICROCHIPS?
A principios de los ochenta se pensaba con ese enfoque. La cultura parecía ir hacia las tecnologías invasivas, hacia los RoboCop. Siento que cada vez es menos importante que la tecnología penetre lo que llaman el saco de piel. Cada vez queda más claro que lo que importa no es la profundidad de los implantes si no la relación biotecnológica que se establece. Hace diez años fantaseábamos con la idea del internet intercraneal y los implantes tecnológicos. Claro que existen esos implantes, hay personas con chips en sus cuerpos que hacen que, por ejemplo, cuando llegan a su casa se enciendan las luces automáticamente. Cada vez hay más gente implantándose cosas, pero yo creo que eso ya pasó al terreno de lo estrambótico. En cambio, en cierta manera estamos casi permanentemente inmersos en la red. Podemos subirnos a ella como si fuera un camión gratuito con cualquier implemento tecnológico: una computadora, una palm, un teléfono. Esto viene a enfatizar la idea de que ya no importa tanto que tengas metido un chip, si no que estamos tan inmersos en esta cultura que se ha vuelto intrascendente penetrar la piel.

¿RELEGAR LA MENTE A UN SOPORTE TÉCNICO SERÍA HACER REALIDAD ESA FANTASÍA DE MIGRAR A CONCIENCIA A UNA COMPUTADORA Y DESPOJARNOS DE UN CUERPO MORTAL?
En el último nivel de la abstracción cyborg, cuando empujamos un poco la fantasía, ésa es la tendencia y la gran motivación de algunos. De ahí viene el gran interés y el gran empuje de estas tecnologías. Viene de una relación atávica entre la mente y el cuerpo en la cual la mente siempre es considerada superior al cuerpo. Estamos avanzando hacia una sociedad que eventualmente parece pretender desincorporar totalmente la mente del cuerpo, trasplantarla a todo este andamiaje tecnológico que nos rodea.



¿SERA POSIBLE?
Ésa es una de las discusiones más importantes en el ámbito cyborg y tiene que ver con las preguntas ¿Qué sucedería si realmente pudiéramos transplantar una mente humana a un envase diferente, liberarla de este pedazo de carne degradable y mortal?, ¿qué pasaría?, ¿cuál es la relación entre la mente y el cuerpo?, ¿cómo conforma nuestro cuerpo nuestra mente? Es evidente que la mente y el cuerpo están íntimamente relacionados y que eso no se puede

¿HAY QUIEN QUIERA MIGRAR SU MENTE A UN APARATO?
Yo creo que no hay mejor prueba de esto que lo primero que haces cuando tienes un nuevo teléfono celular es meterle todos los números que necesitas habitualmente para ya no tener que pensar en ellos. Y cuando por alguna razón llegas a un teléfono público, no tienes idea del teléfono de nadie. Antes te sabías los números de tu familia y de tus amigos. Ahora, si me sé el mío ya es ganancia. Vamos estableciendo una relación tan próxima con el celular que se convierte en una extremidad más. Así como esto, cada vez nos vamos desprendiendo de más y más cosas; vamos mudándonos en esa lenta peregrinación de la mente, del cerebro húmedo, a los cerebros de chips.

AL MISMO TIEMPO HAY UNA OBSECIÓN POR EL CUERPO PERFECTO, POR LA SALUD Y LA BELLEZA.
Exactamente. Las dos tendencias crean la mente esquizofrénica del cyborg del siglo XXI. Por un lado, busca esa migración de la mente porque considera el cuerpo como una máquina muy frágil que tiene además en la tradición occidental toda esta carga poluta, de suciedad. Y por el otro, tienes el asunto de la seducción de los placeres corporales y la idea obsesiva de querernos mejorar. En las expresiones más populares de la cultura, en las revistas por ejemplo, siempre hay esta obsesión por la salud, por la belleza, por ser más guapo, más fuerte, más inteligente.

Y SIN ESFUERZO...
¡Claro! Y ésa también es una de las grandes obsesiones culturales de occidente. Los resultados rápidos y sin esfuerzo. Me parece que en estos temas podemos ver claramente las diferencias entre la cultura occidental y otras culturas, como el Islam. Mientras nosotros delegamos a la tecnología parte de nuestra memoria, ellos tienen entre sus grandes certezas la necesidad de que los jóvenes se aprendan de memoria el Corán.

¿CADA DIA DEPENDEMOS MÁS DE LA TECNOLOGÍA, PERO CADA DÍA LA CONOCEMOS MENOS?
Definitivamente. En la medida en que las tecnologías se vuelven menos complejas para el usuario, se van volviendo invisibles en su funcionamiento. Es una paradoja, son más transparentes en su uso, más fáciles de utilizar, pero más ocultas en su funcionamiento porque ya no las entendemos, no sabemos cómo funcionan. Cada vez se vuelven más opacas y más impenetrables, todo es una caja negra. No entendemos ni siquiera el funcionamiento más básico de un celular, de un control remoto, de las cosas que usamos diariamente. Cada vez dependemos más de los gurúes tecnológicos que van ascendiendo en la jerarquía de nuestra cultura a un lugar semimítico porque ellos sí entienden. A mí me parece fascinante el ejemplo de las Mac, que son máquinas muy buenas pero casi imposibles de arreglar. Yo, que vengo de las ciencias duras (de la ingeniería), traté de componer un transformador. Después de horas de estar batallando para abrirlo, me di cuenta de que está hecho de tal manera que no tienes acceso, son tecnologías totalmente herméticas que producen el mismo efecto de un encantamiento.



¿QUÉ CONSECUENCIAS SE PUEDEN DERIVAR DE AHÍ?
La primera y la más grave es la mitificación. Se mitifica la tecnología y a quienes la producen. La tecnología ya no es una herramienta, es un sistema de creencias; es algo tan complejo que escapa a tu entender, a tu más elemental forma de asirla, así que termina por convertirse en algo casi mágico. Por otro lado, está este desprendimiento de algunas capacidades del ser humano: una de las primeras y más obvias ha sido la forma de olvidar las matemáticas, hasta las más esenciales, porque siempre tenemos una calculadora a la mano. Nos estamos olvidando de las formas elementales que le daban sentido a las matemáticas cotidianas.


ALGUNOS PIENSAN QUE LA TECNOLOGÍA ACABARÍA POR DESTRUIRNOS. OTROS AIRMAN QUE LA TECNOLOGÍA ES EL REMEDIO A TODOS LOS MALES ¿CUÁL ES SU OPINIÓN?
Precisamente, si algo quisiera hacer con mi trabajo es tratar de mostrar que no es ninguna de las dos opciones, que ni es el terror absoluto, el fin del mundo; ni es lo contrario, la solución a todos nuestros males. Pero yo creo que una sociedad que se entrega de manera ciega a la tecnología sin cuestionarla nunca, eventualmente va a pagar las consecuencias. La manera en que nos hemos entregado a veces parece un pacto con el diablo. Es decir, es una gran ventaja y un privilegio contar con las nuevas tecnologías, pero a la vez tiene un costo social, personal y emocional alto. Y si no lo entendemos estamos en un problema. Lo más que puedo atreverme a proponer es que debemos racionalizar las tecnologías. Esto es, pensar por qué las debemos usar, cuál es nuestro vínculo con ellas, a dónde queremos llegar con ellas, qué nos dan y qué nos quitan.

LAS COMPUTADORAS ESTÁN CONFIGURANDO LA MANERA DE SITUARSE EN EL MUNDO DE LAS NUEVS GENERACIONES...
Así como nosotros crecíamos con la tele prendida, las nuevas generaciones crecen con una computadora prendida y conectados a internet. La computadora ya no es sólo un aparato, es, sobre todo un canal de comunicación, un vínculo, una manera de crear nuevas comunidades, de relacionarte con gente en lugares distantes. Es un medio en el que muchos jóvenes se expresan con más franqueza y más candor. Pueden incluso tener mucho más interés en interrelacionarse con una pantalla y con lo que místicamente esta ahí atrás de ella, que con la gente de su realidad inmediata. Si yo soy un adolescente gótico de Cholula a lo mejor va a ser mucho más fácil para mí establecer vínculos con jóvenes góticos que viven en Birmania que con mis vecinos. Desde el punto de vista social, la máquina se ha vuelto una herramienta muy poderosa. Las tecnologías se van convirtiendo en nuestras extensiones, se van volviendo parte de nosotros, se van personalizando, se van integrando a nuestra experiencia cotidiana y entonces se van convirtiendo de alguna manera en nuestros interlocutores.

¿NOS VAMOS VOLVIENDO MÁS DEPENDIENTES DE LA TECNOLOGÍA?
Yo creo que hay una profunda dependencia. Estar sin computadora un día, o sin internet unas cuantas horas, se vuelve una verdadera tragedia. Imaginemos que fuera posible que de repente alguien dijera: “Apaguemos internet y regresemos al orden anterior”. No sé cómo le haríamos, es como tratar de regresar ahora al orden preindustrial. Somos totalmente adictos, totalmente yonkees de la tecnología.

ALGUNOS CONSIDERAN QUE LA TECNOLOGÍA ES NEUTRAL Y QUE LA REFLEXIÓN ÉTICA DEBE CENTRARSE SÓLO EN EL USO QUE SE HAGA A ELLA ¿QUÉ OPINA SOBRE ESTE TEMA?
La tecnología no es neutral, yo sí creo que la tecnología tiene ideología. A mí me parece muy claro el ejemplo de la pistola, que es un caso muy discutido. Algunos dicen que la pistola no tiene ideología porque el que mata es la persona no la pistola, pero tú puedes decir que no, que el diseño de una pistola tiene ideología en sí y ya representa una visión y una ilusión de lo que se puede hacer con ella. Las tecnologías están cargadas de ideología y el hecho de que hayamos evolucionado por el camino que nos llevó hasta aquí responde a una serie de ideologías y de contradicciones ideológicas, pero hay una historia social de las tecnologías que uno debe de seguir para poder ver a qué responde su diseño. Es muy claro que si tú usas una computadora, inmediatamente estás impulsado el multitasking, estás empujado a hacer dos o tres tareas a la vez, ¿por qué?, porque ése es el diseño de la máquina y ya lleva implícita esa noción.

¿SE ESTÁ HACIENDO UNA REFLEXIÓN SUFICIENTE SOBRE ESTOS TEMAS?
No, definitivamente no. Yo creo que es la función de la academia, tratar de ver el fenómeno en cámara lenta. Deberíamos reflexionar más en torno a cómo se está creando esta tecnósfera, esta esfera tecnológica en la que habitamos. Hay muchos fenómenos importantes y vitales que se desarrollan muy rápidamente; es muy importante analizarlos con seriedad sabiendo que no puedes ni siquiera pretender que vas a ir a la misma velocidad.
.m.
JUAN CARLOS NUÑEZ BUSTILLOS
ess periodista y profesor del Centro de Formación Humana del ITESO.