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Contra la violencia: Jessica Kairé

Aunque parezca que hay poco por hacer ante la violencia cuando se está en medio de una guerra, Kairé ideó múltiples discursos para contradecirla de una manera más poética que política, al decidir crear espacios de convivencia, de diálogo y para el arte

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Aspecto del Nuevo Museo (NuMu), creado por Kairé en 2012.
Aspecto del Nuevo Museo (NuMu), creado por Kairé en 2012.

Hay dos datos biográficos de Jessica Kairé que resultan indispensables para comprender su obra: nació en 1980 en Guatemala, 16 años antes de que terminara la Guerra Civil que cobró la vida de al menos 200 mil personas. Kairé, además de vivir en medio de la guerra y la violencia cotidiana, creció en el seno de una familia judía, condiciones que marcaron sus intereses creativos cuando decidió dedicarse al arte y a la curaduría.

Los datos resultan relevantes ante, por ejemplo, su pieza Shiv’ah (Siete), de 2008, en la que decidió tapar durante siete días todos los espejos, incluso los del baño, de algunos espacios en el Centro Histórico de Guatemala, en una recreación de la tradición judía, como un duelo compartido durante el transcurso de un festival; o cuando en 2014 y 2015 decidió construir réplicas comestibles de algunos edificios coloniales y sefardíes de Guatemala y Nueva York, para que los espectadores pudieran degustar elementos de iconos arquitectónicos: en Guatemala se podía saborear lo colonial en chocolate y en eida (un espacio colaborativo de tecnología y nuevos medios), en Brooklyn, el bufet consistía en elementos sefardíes hechos de pan (Degustaciones).

Chaco-bananas Kairé Chaco-bananos realizados en el taller Such is Life in the Tropics, en 2013.

Y es que, aunque parezca que hay poco que hacer ante la violencia que carcome cuando se está en medio de una guerra de 36 años, Kairé ideó múltiples discursos para contradecirla de una manera más poética que política, al decidir crear espacios de convivencia, de diálogo y para el arte, desde lo monumental hasta lo cotidiano. La artista cofundó y ahora codirige el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Guatemala (NuMu), nacido en 2012 con medidas extraordinarias: apenas dos por dos metros y medio de un quiosco en forma de huevo (donde antes se vendían huevos) para obras de arte contemporáneo creadas in situ, debido estas dimensiones, y que ya ha recibido a 14 artistas desde su apertura.

En 2015, la artista creó otros espacios de diálogo y convivencia rompiendo geografías: con ¿Me escuchas?, logró que, vía Skype, se realizaran cenas y comidas entre guatemaltecos y neoyorquinos. En los dos lugares se preparaba comida (y en algunas ocasiones se vestía el escenario de manera idéntica) para degustar y compartir los alimentos con la ayuda de un monitor, aunque en diferente horario, de la manera más natural posible, “produciendo un espacio translocal continuo, mediado por la pantalla y la preparación de comidas idénticas”, explica la artista en su sitio web. En 2008 logró que los visitantes de una exposición colectiva sobre performance y accionismo guatemalteco se mantuvieran “abrazados” a una escultura de tela durante todo su recorrido, o se enternecieran al recrear granadas y balas coloridas y suavecitas, de tela, más parecidas a juguetes que a armas, con el fin de señalar la brutalidad y el horror de algunos objetos (Confort).

Jessica Kairé Una de las comidas del proyecto ¿Me escuchas?, de 2015.

Entre 2012 y 2013, Kairé se dedicó a su trabajo más reconocido, Así es la vida en el trópico, un proyecto multidisciplinario que incluía talleres, esculturas y videos para representar, de nuevo, una postura política y poética frente a la violencia, en especial la ejercida contra las mujeres. Para ello, invitó a los participantes a transformar frutas, verduras y otros alimentos —plátanos, helado, chocolate, cerezas, naranjas o duraznos— en artículos de defensa personal. Así, un plátano tomo la forma de unos chacos, o la cáscara de una naranja, la de una resortera.

La crítica de arte Suely Rolnik explica que la diferencia entre lo panfletario y el arte de denuncia es la poesía que reside entre estas manifestaciones. Mientras que lo panfletario te “obliga” a pensar de determinada manera, el arte te hace más preguntas, cuestionándote sobre lo que crees, lo que piensas y lo que vives. El arte de Jessica Kairé, sin duda, es un poema repleto de preguntas, pero también de sensaciones. m.

Obra de Jessica Kairé Piezas de Confort, proyecto de 2008 que recreaba granadas y balas.

Para conocer más

:: Sitio oficial.

:: Sitio de NuMu.

:: Entrevista a Jessica Kaire.

:: Entrevista (en inglés).

 

 

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