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Una transformación urbana ¿inevitable?

Al transformarse según modelos ajenos a su historia y su naturaleza, Guadalajara es un caso ejemplar de gentrificación, un proceso de reutilización del espacio urbano que, por privilegiar el progreso económico de unos cuantos, a menudo amenaza la calidad de vida de los habitantes de una ciudad. 

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Cruce de la avenida Juárez y la calle Colón, en el centro de Guadalajara. Fotos: Lalis Jiménez
Cruce de la avenida Juárez y la calle Colón, en el centro de Guadalajara. Fotos: Lalis Jiménez

“Un concepto de vida único, en el que comodidad y estilo se fusionan de manera perfecta”. Así se proyecta la vivienda vertical de 15 pisos que se edificará sobre la calle López Cotilla en su cruce con Duque de Rivas, en la colonia Arcos Vallarta de Guadalajara. Al norte colindará con el edificio que hasta hace relativamente poco era conocido como Suites Moralva, construido en 1965 por el arquitecto Max Henonin y considerado de valor arquitectónico. Es un ejemplo de los modos en que la antigua Guadalajara y la ciudad que se proyecta tendrán que aprender a convivir.

El desarrollo de una ciudad implica cambios, necesariamente: del espacio, de sus edificaciones, de calles o barrios completos, de tal modo que, en consecuencia, se modifican las dinámicas sociales. Pero no siempre para el bien de los habitantes: gentrificar una zona tiene que ver con una visión capitalista de progreso, y el beneficio recae en unos cuantos.

La gentrificación es un proceso de transformación urbana en el cual la población original de un sitio va viéndose desplazada por la llegada de nuevos habitantes que poseen un mayor poder adquisitivo. Por lo general, tiene lugar en zonas depauperadas o en abandono, donde el precio del terreno se ha abaratado para luego ir encareciéndose conforme va cambiando su vocación, de tal manera que a quienes vivían ahí les resulta imposible pagar los nuevos costos. En ocasiones, esa transformación es impulsada por la acción de las autoridades, que aceleran el desalojo, por ejemplo, modificando los usos de suelo. La socióloga británica Ruth Glass acuñó el término en 1964 para describir el proceso de cambio urbano que comenzaba a afectar el centro de Londres. Glass apuntaba que en dicho proceso “se ponen de manifiesto las inequidades e injusticias sociales creadas por las políticas y los mercados de tierra urbana y éstas recaen en las personas de más bajos ingresos y redundan en el deterioro de sus condiciones materiales de vida”.

Gentrificación en Guadalajara Edificio en construcción en las calles López Cotilla y Simón Bolivar.

La gentrificación se debe entender como un fenómeno global. Aunque el concepto surgió en Europa, académicos y urbanistas han volteado a Latinoamérica para estudiar el fenómeno. “Al preguntarse si la gentrificación es buena o mala, habría que decir: ‘¿Para quién?’. Por una parte es buena, porque se activa la economía de una zona, pero a los vecinos les puede mermar la calidad de vida, pues se empiezan a tener otro tipo de problemas, como de movilidad, por ejemplo”, explica Mireya Pasillas, economista, consultora independiente en política pública y profesora del iteso. Ella, en colaboración con Ignacio Román, del Departamento de Economía, Administración y Finanzas de la misma universidad, está estructurando un sistema de información de indicadores de la Zona Metropolitana de Guadalajara y entre los temas que se contemplan está el de la oferta de vivienda.

Pasillas explica que la plusvalía de una zona puede aumentar debido al fenómeno de gentrificación, pero éste se caracteriza por desplazar a las personas que originalmente vivían en una zona hacia las periferias, porque ya no pueden pagar el costo de vida.

 

Recorrido por la ciudad cambiante

A tres cuadras de la glorieta de la Minerva, en el enorme lote donde se construirán dos torres de departamentos con un área comercial, cuelga una lona que invita a pedir más información por medio del sitio web del Grupo Lar. Ahí se ofrecen cinco prototipos de vivienda. De los creadores de Horizontes Chapultepec, en la colonia Americana, este grupo inmobiliario es uno de los más grandes de España y trabaja a la par de SERTA Arquitectos, despacho al que se le han encargado diversos proyectos privados y públicos en México, como la edificación de hospitales del imss.

En un recorrido por la calle López Cotilla puede observarse cómo va cobrando forma el fenómeno de la gentrificación. Esta vía es un ejemplo de cómo el espacio se modifica con nuevas construcciones (principalmente de vivienda y dirigida al sector de la población con mayor poder adquisitivo) y también con una fuerte presencia del comercio que aviva la zona, pero que a veces convive a la fuerza con los vecinos, todo ello por cierto interés del gobierno para “mejorar el entorno”, según el discurso.

Desde el cruce de López Cotilla y Francisco Javier Gamboa y hasta la avenida Chapultepec, a la calle le “cambiaron la cara” para convertirla en Zona 30, un concepto urbanístico adoptado de ciudades europeas que implica poner en práctica nuevos modelos de movilidad, privilegiando la peatonalización y reduciendo el tránsito de vehículos y su velocidad (20-30 km/h).

Gentrificación en Guadalajara Construcción del complejo Círculo Francés en la esquina de López Cotilla y Atenas, en la colonia Americana.

“Parece que se invirtió sólo para que se viera bonito”, comenta el gerente de un restaurante, quien considera que fue mucho dinero el que se invirtió para el resultado que se obtuvo: balizamiento de baja calidad, abandono de las áreas comunes —como las jardineras— y el dolor de cabeza de comerciantes, vecinos y visitantes: la falta de estacionamiento.

“Se nos prometió un estacionamiento para toda la zona y seguridad, pero ya no se le dio seguimiento y nadie del gobierno se ha acercado. Las personas que acuden a esta zona se estacionan en calles aledañas y son víctimas de robo de autopartes: eso sí te puedo asegurar que ha aumentado”. ¿Y las ventas han aumentado? “Sí, pero también la renta”.

Las obras, que comenzaron el 2 de julio de 2015, tuvieron un costo de más de 40 millones de pesos. Durante el cierre de la calle disminuyeron las ventas de los 250 comercios que ahí había. Pero “superado” el tema, la vida del lugar continúa con sus propias problemáticas. En un tramo de siete cuadras que abarca la remodelación, va tomando su ritmo la convivencia entre vecinos, comercios, automóviles y la construcción de vivienda vertical. Es una calle bien pavimentada, con reductores de velocidad, bancas a lo largo de las aceras, grandes jardineras, hileras de árboles, lámparas… pero sin lugares de estacionamiento. El encargado de un café con más de 30 años de existencia en la esquina de Miguel de Cervantes Saavedra comenta: “Sí, algunos vecinos reclaman cuando los clientes se estacionan afuera de sus viviendas, y nadie puede estacionarse sobre López Cotilla ni tres segundos, porque ya está Vialidad multando”.

Después de atravesar la avenida Unión, en el número 1790, se levanta un “Edificio boutique de diez departamentos […] a tan sólo minutos de la cultura y entretenimiento”, como promociona un complejo de cinco pisos una inmobiliaria, ya en el tramo de la calle que pertenece a la colonia Lafayette. Al lado hay un local abandonado y con graffiti. Esta inmobiliaria cuenta con otros dos proyectos, uno en la calle Libertad 1675, en la colonia Americana, y otro en la colonia Ladrón de Guevara, ambos con conceptos similares, según su sitio web.

Gentrificación en Guadalajara Terreno baldío, que antes fue casa habitación, en la colonia Americana.

Una cuadra después, en el cruce con Simón Bolívar se alza una torre de 13 pisos: “Departamentos en venta”. Al lado se ubica el hotel Villa Ganz, en cuya entrada cuelga un letrero: “Zona libre de ruido, gracias por su comprensión”, y que desde hace 15 años funciona en una casa de 1930 que está catalogada como patrimonio arquitectónico de la ciudad. La obra vecina inició en marzo; el hotel ha sufrido algunos daños en la pared que colinda con la cochera, pues se hizo una excavación profunda de cuatro pisos. Sergio Rangel, el gerente, explica que, por ley, en la zona no deberían construirse edificaciones de más de siete pisos, y la casa que se demolió para levantar esta obra se construyó al mismo tiempo que la del Villa Ganz (anteriormente ahí funcionaba una sucursal de las pastelerías El Globo).

¿Hubo organización de comerciantes y vecinos previa a las obras? “Se intentó, pero no nos escucharon. A pesar de muchas cosas, la zona va mejorando, pero que lo hagan bien, que exista planeación y tomen en cuenta a los vecinos”, señala Rangel.

“Es imposible revertir la gentrificación, pero sí es posible tratar de minimizar los efectos porque, si no, vas a terminar con una sociedad que tenga un nivel de cohesión social por los suelos. Si el gobierno municipal de Guadalajara quiere embellecer la ciudad, que sea habitable y reducir los niveles de inseguridad, debe ser verdaderamente una política integral urbana. Por el bien de la ciudad”, apunta Mireya Pasillas.

Hay algunas palabras ligadas al proceso de gentrificación: aburguesamiento, yupificación, elitización o aristocratización, explica Rafael Barrera en el documento “La polisemia y la lingüística de gentrificación”. El término tiene, tanto en la literatura europea como en la estadunidense, y más recientemente en Latinoamérica y México, una connotación negativa, pues se favorece a los promotores inmobiliarios, los intereses políticos y financieros, pero implica un conflicto social en la medida en que afecta directamente las vidas de quienes habitan las zonas gentrificadas.

Gentrificación en Guadalajara Edificación de diez pisos en la calle Pedro Moreno, entre Américas y Simón Bolivar.

Al cruzar la avenida Chapultepec es imposible no notar el edificio de 18 pisos en la esquina de Colonias y Libertad, que será rehabilitado como residencial y en cuya planta baja hay un mercado de productos orgánicos. Más adelante, entre las calles López Cotilla, Atenas y Prisciliano Sánchez, ya se levantó un edificio con ocho pisos para departamentos y, de nuevo, una zona comercial en la planta baja: el Circulo Francés, que tiene por lema“La vie urbaine” y pertenece a Frava Grupo Inmobiliario, que cuenta con 15 años en el mercado y 21 proyectos más, según su sitio web, en colonias como Providencia, Ciudad Granja y Jardines del Bosque.

Después de la avenida Enrique Díaz de León y hasta Federalismo, poco a poco el recorrido se adentra en pleno centro de la ciudad. Ahí conviven el templo Expiatorio, el Museo de las Artes, el andador Escorza, pequeños negocios de comida, tres bares y el Parque de la Revolución, conocido como “Parque Rojo”, donde está la entrada de la estación Juárez del Tren Ligero.

 

Centro histórico, turismo y una ciudad integrada

Para poner orden al desarrollo de las urbes, Jalisco cuenta con el Código Urbano, con un Plan de Desarrollo 2013-2033 y, más recientemente, con el Plan de Ordenamiento Territorial (que forma parte de los anteriores), que está previsto que quede aprobado en 2016, de acuerdo con Ricardo Gutiérrez Padilla, director del Instituto Metropolitano de Planeación del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan). Se trata de un proyecto a 26 años —con miras a 2042, cuando Guadalajara cumpla 500 años— que, a decir de Gutiérrez Padilla, está recibiendo apoyo de todos los ámbitos de gobierno: “Tienen mucho interés de que lo que estemos haciendo lo hagamos bien, lo hagamos pronto, para que Guadalajara se vuelva el referente del resto de las metrópolis mexicanas”.

El discurso político se transformó debido a la iniciativa, a escala federal, de la Ley General de Ciudades y Territorios (que sustituiría a la actual Ley General de Asentamientos Humanos), en la que ya se proponía la incorporación del fenómeno metropolitano para, en teoría, dejar de expulsar a los ciudadanos de las centralidades a grandes y retirados desarrollos inmobiliarios. Fue entonces que se comenzaron a utilizar expresiones como “redensificar el centro” o “rehabilitar el centro”.

En el caso del Centro Histórico de Guadalajara es fácil atestiguar el abandono de las viviendas, algunas con valor histórico y arquitectónico, grandes edificios en desuso, calles con banquetas inconclusas, baches, falta de alumbrado público e inseguridad.

Más que gentrificación, en esa zona ha tenido lugar una “turistificación” —término planteado por Daniel Hiernaux y Carmen Imelda González, quienes se basaron en la teoría de Marie-Françoise Lanfant para reflexionar acerca del turismo urbano—, precisamente en los centros históricos de las principales ciudades latinoamericanas: “En el caso latinoamericano, se puede verificar una tendencia al estancamiento de las formas arquitectónicas y urbanas (sometidas a políticas estrictas de conservación, esencialmente) y no a la creación de formas híbridas capaces de aliar el pasado con el presente”. Dentro de las fases de gentrificación en estas zonas, las administraciones o gobiernos en turno buscan retomar el control de los espacios y reducir la informalidad —por ejemplo, la que impera en el comercio ambulante—, lo que implica “eliminar grupos de poder difícilmente controlables por el sistema”.

Gentrificación en Guadalajara Horizontes Chapultepec, conjunto habitacional de cuatro torres con 19 pisos cada una, ubicado en la colonia Americana.

Reflexión para la acción

El colectivo Caracol Urbano participó, por medio de la organización Cuerpos Parlantes, en el foro Jornadas por la Defensa del Centro Histórico de Guadalajara, del 30 de septiembre al 4 de octubre de 2015. La intención fue que grupos vecinales se conocieran entre sí y reflexionaran acerca de los cambios y del futuro de la ciudad, para después instrumentar acciones en conjunto. En estas jornadas participaron Vecinos Organizados del Barrio de Mexicaltzingo, Vecinos Unidos por el Centro Histórico, Mercado Corona por Siempre y el colectivo Left Hand Rotation, que realizó un documental sobre el Mercado Corona y sus locatarios después del incendio que lo destruyó en 2014.

Héctor Robledo y Libia Cano se dedican a la investigación de las dinámicas sociales y forman parte de Caracol Urbano; son creadores de los documentales El hombre camión y Ciudad en trance. Originarios del estado de Guanajuato, vivieron cuatro años en Barcelona y el tema de la gentrificación no les es ajeno. Toman como ejemplo el caso de la capital catalana, donde existían barrios con tradición obrera en lo que hoy se conoce como el 22 Arroba, una zona cercana a la playa. Hoy día, después de un proceso de gentrificación, se derrumbaron casas con valor arquitectónico, se construyeron grandes edificios y es la zona de la ciudad que alberga más empresas dedicadas al diseño, el entretenimiento y televisoras.

“El proceso de gentrificación fue muy rápido, aunque no tan violento como aquí. Las personas lograron defender algunos barrios, como la Barceloneta, aunque ahí el barrio se gentrificó a través del turismo. Cuando llegamos a Guadalajara nos pareció muy clara la situación en la que estaban. En otras partes del mundo lo que se hace es atraer jóvenes, por ejemplo artistas, pero luego, cuando ellos mismos ya no pueden pagar, también son expulsados. En cada lugar, el proceso tiene su particularidad”, explica Robledo.

Gentrificación en Guadalajara

“Aquí nos sorprendió llegar a un centro tan descuidado. Justo cuando hicimos las jornadas se vino todo el plan de reordenamiento, como le llaman, que es una forma de ir aplanando el terreno para que cuando lleguen los inversionistas digan: ‘Esto se ve bonito, se está invirtiendo, habrá una nueva línea de transporte, no hay ambulantaje, está tranquilo’. Nos dijimos que las jornadas tenían que servir, si no para resolver, sí para comenzar a activarse. Dijimos: ‘¡Aguas! Si no nos unimos y si no comunicamos lo que está pasando, en algún momento será más fácil que desalojen’”.

“El proceso de gentrificación en el centro fue violento porque aniquilaron el comercio de la zona. Por ejemplo, acabaron con la vida de la plaza del Santuario y no hay plan alternativo para que todo esto pueda sobrevivir”, precisa Libia Cano. Agrega que los procesos de gentrificación empiezan así, como el caso del centro de Guadalajara, primero con el abandono, etapa que puede durar de 20 a 30 años; después se estigmatiza la zona como sucia e insegura, y comienza a bajar el precio del suelo. La tercera etapa es cuando llegan los inversionistas, con desarrollos inmobiliarios y comercio.

“También hemos visto cómo se ha utilizado el concepto —y hasta cierto punto pervertido— de espacio público. Los académicos comenzaron a usarlo y ahora lo agarran los gobiernos como pretexto para limpiar y para la ‘recuperación de espacios públicos’”, puntualiza Robledo. “Nuestra postura es: Sí necesitamos recuperar el centro, pero desde la gente que siempre ha vivido ahí. Sí queremos fuentes de trabajo, pero dignas. Creemos que es necesario que una ciudad esté llena de diferencias, de diversidad. Un centro no puede ser selectivo. La pregunta ‘¿En dónde vives?’, alimenta cada vez más la desigualdad en un país tan clasista como México y alienta a una sociedad fragmentada”.

Por López Cotilla, hasta la avenida Federalismo, ya hemos recorrido 25 cuadras y faltan siete más para llegar a la avenida 16 de Septiembre. En este tramo, las calles se vuelven más estrechas, el caos aumenta por la cantidad de gente que transita a pie: empujones, personas que se bajan de la banqueta para avanzar, automóviles que ocupan los dos carriles que parecen ya insuficientes.

Luego de cruzar 16 de Septiembre, la avenida principal del Centro Histórico de Guadalajara, hay seis cuadras más hasta llegar a la calzada Independencia. En las tres primeras hay casas de cambio; en las siguientes tres, negocios de electrónica, y ya desde la calle Grecia, a punto de que termine López Cotilla, se vislumbra el mercado de San Juan de Dios, en la calzada Independencia, esa arteria que históricamente ha dividido a la ciudad. Pero “de la calzada para allá” es otra historia…

Gentrificación en Guadalajara Cruce peatonal en la intersección de las calles López Cotilla y 16 de Septiembre.

Vecinos contra la imposición

En 2015, en la Ciudad de México, el Corredor Cultural Chapultepec fue un proyecto que provocó la movilización de los vecinos para impedir modificaciones urbanas a su entorno. Dicho corredor, de tres niveles sobre la avenida Chapultepec, atravesaría las colonias Juárez, Roma y Condesa, para conectar también con el Bosque de Chapultepec y la glorieta de los Insurgentes. En el diseño estuvieron involucrados el arquitecto Fernando Romero, a cargo del diseño del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y los despachos FRENTE Arquitectura y RVDG Arquitectura + Urbanismo, resultado de la licitación que lanzó la Agencia de Promoción de Inversiones y Desarrollo para la Ciudad de México.11

Distintas organizaciones de vecinos, agrupadas con el lema “Así no”, que protestaban por la “voracidad inmobiliaria” y exigían un desarrollo incluyente, salieron a manifestar su inconformidad el sábado 5 de diciembre, un día antes de la consulta pública realizada por el Instituto Electoral del Distrito Federal. Los vecinos votaron en contra y el 10 de diciembre se anunció la cancelación definitiva del proyecto.

 

Un caso que se radicalizó hasta llegar a la violencia fue el del barrio La Luz, ubicado en el centro de São Paulo, Brasil, una zona que combina edificios de valor histórico con vivienda de interés social y un área conocida por la presencia constante de personas adictas al crack, la mayoría sin techo.

En 2004 surgió ahí el proyecto Nueva Luz, desarrollado por el ayuntamiento y el consorcio inmobiliario formado por Concremat Engenharia, Cia City, Aecom y Fundação Getúlio Vargas, tras una serie de modificaciones hechas a las leyes de desarrollo urbano con el fin de poder otorgar a las empresas el derecho de vender y alquilar los inmuebles expropiados por un periodo de 20 años. Se contemplaba destruir más de 30 por ciento del barrio para rehabilitar la zona según un modelo europeo. En 2010 inició la demolición del primer edificio y esto despertó la preocupación de vecinos y organizaciones como Left Hand Rotation, que realizó un documental para denunciar la voracidad inmobiliaria y la corrupción. Según sus opositores, Nueva Luz se adelantaba a embellecer la ciudad en previsión de dos acontecimientos importantes para Brasil: el Mundial de Futbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. El documental fue exhibido en diciembre de 2011 y, para enero de 2012, la zona ya había sido ocupada por militares para intentar desalojar a los consumidores de crack. En 2013, con el cambio de gobierno, el proyecto Nova Luz fue cancelado.

 

Sociedad implicada

“Vivir bien no tendría por qué significar joder al otro; todos merecemos vivir en algún espacio digno, aunque actualmente el derecho a la vivienda no está garantizado; lo contempla la Constitución, pero en la realidad no se cumple”, señala Bayardo Vega, integrante de la promotora cultural Abarrotera Mexicana, ubicada en el barrio de Mexicaltzingo, fundada en 2012 con el objetivo de generar redes de ciudadanos como una vía para repensar las problemáticas del barrio y potencializar las soluciones por medio de la cultura.

Vega, quien se desempeña también como asesor inmobiliario, señala que lo que le puede interesar a cualquier inversionista es la plusvalía. “Lo que no se ha logrado visibilizar es que puedes tener plusvalía sin ser tan voraz; es así de simple y así de complejo. Y más con la idiosincrasia del negocio inmobiliario en México”.

Gentrificación en Guadalajara Construcción en proceso en las calles López Cotilla y Robles Gil.

En Abarrotera Mexicana, aclara, no están en contra de redensificar el centro; se trata de encontrar la manera de no perjudicar a las personas que ya viven ahí. Para Vega, la fórmula idónea sería que la autoridad hiciera valer la ley, que trabajaran en conjunto inversionistas e inmobiliarias, además de la Academia y, por supuesto, la pieza clave: la sociedad.

Mireya Pasillas coincide en que tendría que redefinirse todo el esquema de construcción de vivienda como política pública, para hacerla de fácil acceso para las personas con menos ingresos. “Si todo se lo dejamos al mercado, seguirá sucediendo lo que estamos viendo en este momento. Habría que diseñar un programa más integral para sacar de las periferias a todas esas personas y regresarlas al centro, desde los niveles socioeconómicos medios y bajos”.

Caminar libremente, saludar al vecino, interactuar con los comercios alrededor; tener acceso a centros de educación, salud, cultura y recreación; habitar una vivienda digna a un precio justo, contar con vías y medios de transporte que comuniquen y no fragmenten el desarrollo de una ciudad. No, no es un sueño o parte un discurso político: tendría que ser una realidad para habitar la ciudad. m.

 

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