Los tres nombres del gato

La ciudad volvió a su ritmo habitual. El retorno a la calle de oleadas de niños y jovencitos, mamás apuradas con rostros tensos por el tráfico (y no por la influenza); vendedores ambulantes que sonreían otra vez ante el paso inacabable de los autos; payasos y malabaristas que tuvieron tiempo de perfeccionar rutinas (el payaso jovencito que se instala en uno de los semáforos cercanos a mi casa, hace un número extraordinario, pero nunca calcula el tiempo del semáforo y pierde la oportunidad de recibir la recompensa a su labor de animador urbano); hoy, noté que pudo recolectar con suficiente tiempo y que muchas manos salieron de las ventanillas para acercar festivas y no infectadas monedas). A las páginas de los periódicos han vuelto los narcos y su ya pasmosa saga de decapitados y ejecutados, vuelve la estadística del horror. Empiezan los conteos nerviosos de “lo que la influenza nos dejó”, como pérdidas económicas, desempleo, turismo colapsado y una larga lista de percances que se suman a nuestra ya vertiginosa crisis.

El nombre de la entrada de hoy, se la debo a mis estudiantes del seminario de “teoría y análisis sociocultural” de la Maestría en Comunicación del ITESO. Hemos venido trabajando un proyecto colectivo sobre la ciudad, cuyos resultados tendríamos que haber expuesto durante la fase aguda de la contingencia y que ahora preparamos como galería virtual. Fueron meses de trabajo intenso (y debo decir que brillante y comprometido por parte de mis estudiantes), desde diferentes perspectivas y una sola consigna: hacer hablar a la ciudad. Sus esperanzas, sus dolores, sus protestas, su vida cotidiana, en fin, su devenir espacio habitado y nombrado por los millones diferentes que cabalgan sus calles. En el programa-guía que diseñé para este ejercicio académico, propuse a los estudiantes que:

“Basándome en el inteligente juego que García Canclini realizó en torno a los tres nombres que tienen los gatos (T.S. Elliot), para pensar América latina: el genérico, el propio y el que solo el gato conoce; la pregunta a develar es cuál es el nombre que nombra esta ciudad después del ejercicio analítico y reflexivo que la interroga”.  

Hay un nombre genérico: la ciudad

Hay un nombre que la designa, que la nombra: Guadalajara

Y un nombre, que solo la ciudad conoce: ese será el nombre del proyecto

El proyecto lleva por título, hoy: Urbanografías: la ciudad translúcida

(Diseño del proyecto Sandro Espinoza)´

 

Borrosa y transparente, opaca y luminosa: translúcida, la ciudad como sinécdoque (licencia retórica para nombrar la parte por el todo), de un país que deberá enfrentar su reconstitución, ojalá que con los aprendizajes debidos.

Hoy coloqué afuera de mi oficina un cartelón con moños y listones, con el letrero de Influenza Free ¡Bienvenidos! (no traía cámara, si no se los mostraba), del puro gusto que sentí de ver que el miedo no nos había paralizado (del todo) y que pese a todo, hemos podido surfear por las olas. Pero les muestro aquí el extraordinario trabajo de Ericx888, que generosamente me autorizó para utilizar este poderoso esténcil en el blog y que es testimonio de que los artistas urbanos, andan activos. Gracias Eric!!!

 

 

 

 

 (las instrucciones para entrar a su página, están en su comentario a Arte e Intervención…)

 

Postescriptum: Los listones de mi letrero festivo, provienen de la piñata de muñecas que hicimos el sábado con Aliah. Una vez rota la piñata (de princesas, sigo disculpándome), con dulces de a deveras, nos sentamos a comer un ficticio pastel (que simulé con mangos con chile, para el calor) con sus muñecas. En la conversación con los invitados, también ficticios, Aliah, comentó hacia el aire, no se preocupe, ya, ya, no esté triste, que falta mucho para que venga la influenza otra vez. Ojalá tenga razón.

 

 

 

 

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5 Responses to Los tres nombres del gato

  1. Oscar says:

    La inadecuación biográfica encuentra una nueva localización: nuestros cuerpos. Ya no sólo somos responsables de ser pobres o fracasados. También lo somos de transmitir un virus, de contaminar la ciudad, de portar el temor. La tecnociencia, definitivamente, aparece como un nuevo campo de dominación y/o resistencias. Ciudades medicalizadas, cuerpos-cyborg que necesitan su dosis diaria para poder funcionar…sí, funcionar. Sólo eso. La realidad, nuestra empobrecida realidad, imita a la ficción.

    El reallity epidemiológico recién comienza en este lado del mundo.

  2. Eric says:

    es importante ver q ese “hablar de la ciudad” es el propio hablar de los q en ella habitamos y en ese darnos cuenta es donde podemos cambiar, no sin esfuerzo, el hablar nuestro y con esto el de la ciudad.
    hoy es un buen dia para olvidar el miedo, pero no olvidemos las heridas q se nos han hecho (con esto q quisieron hacer causa de nuestro miedo), ese “frio adentro” q aun se siente (dado q tampoco es nada nuevo sino más bien empeorado) y del q aun debemos recobrarnos.

    PD- el trabajo no es solo mio, es también de otro buen compañero y amigo

  3. Paty says:

    La ciudad vuelve a su ritmo habitual aun con algunos “exagerados” usando curebocas y tomando precauciones, la pregunta real es que memoria de esto quedara en la ciudad? Realmente que tanta marca deja y que nos enseña, que pasara en caso de un nuevo brote aprendimos algo? o nos veremos en las mismas?

    El nombre generico vendria a ser epidemia, el personal influenzaA H1N1 pero y el que solo esta conoce?

  4. Veamos qué pasa con los 4 casos de hoy confirmados, 10, 11, 14 y 28 años :(, y los “masivos” de ayer.

  5. Dorix says:

    Hey, yo quiero ver “Urbanografías: la ciudad traslúcida”, ¿dónde y cuándo estará disponible tal galería virtual?
    Sobra decir que ya los extraño.

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