Otro blog es posible. Día D

(Crónica, último día)

 

 

Todo proyecto tiene ciclos y este culmina hoy, desde la intuición de que ha cumplido la intencionalidad productiva que le dio sentido. A lo largo de un mes he tratado de pensar, con ustedes, en voz alta, arriesgar y arriesgarme en el ensayo de un pensamiento viral, que quiere ser capaz de contagiar la voluntad de pensamiento crítico y como suelo decir, ayudar-nos a pensar el pensamiento con el que pensamos, parafraseando al gran Jesús Ibáñez.

(calendario lunar, anónimo)

Ha sido un ejercicio intenso, novedoso, “peligroso” en al menos dos sentidos.

(rápidos en Veracruz y eso que faltan las elecciones, promoción comercial, sin autor)

De un lado la velocidad e intensidad de los acontecimientos dificultan silenciar el ruido para concentrarse en aquello que es lo fundamental de un proceso; a veces, atrincherados en las certezas que da el largo plazo, los y las académicas tendemos a “aguardar” con prudente tensión la evidencia incontestable (es un decir), de nuestros análisis y acercamientos. En una lógica “sedentaria”  que espera a que el “objeto”, tome la forma precisa y asible (otra vez, Ibáñez). Mientras que, hay un tipo de antropología del acontecimiento, cuya lógica es nómada, persigue al objeto, ahí, donde este se manifiesta y emerge. Inclinada mucho más a la metodología nómada, he intentado trabajar siempre en el centro del huracán, moviéndome y desplazándome por los intersticios, rendijas, sótanos de la vida social, para tratar de entender de qué están hechos nuestros miedos, nuestras pasiones, nuestra cultura de fondo. Y este blog ha significado en este sentido, una posibilidad vertiginosa, asombrosa de un pensar al lado, contra, por,  desde y con, otras y otros en este presente frenético que no cesa de moverse. Pero es tiempo de retornar a una reflexión de fondo, de todo lo que esta pandemia con cortes comerciales, ha significado y representará en la futura geopolítica de nuestros miedos.

 

(UNAM/La Jornada)

De otro lado, la “peligrosidad” se deriva, eso lo he ido aprendiendo a ritmos acelerados, de que este es un dispositivo que transforma la relación normalmente jerárquica (aunque digamos lo contrario) entre el observador y el observado, y ahora deberé decirle a mi amiga, la antropóloga Rita Segato (deben leerla, es una inteligencia deslumbrante), que he encontrado un espacio, que ella había decretado inexistente, aquel en que “el nativo se convierte en el etnógrafo de su antropólogo”. Los nativos digitales que le han dado sentido a este blog, han desafiado los principios de operación antropológica y he sido “obligada” a recomponer aceleradamente mis supuestos, mis análisis, he sido “etnografiada” por ustedes.  Y quizás, modestamente, he logrado acercarme al sentido más profundo que podría tener una antropología de la comunicación: aprehender la teoría del otro sobre el mundo. El blog (el bló de la epidemia, como la hemos bautizado entre el circuito cercano a esta bloguera), ha sido un taller acelerado en la necesaria “suspensión de juicios” que requiere la investigación social. Por ello, gracias a todas y todos, a los que participaron con comentarios, a los que aparecieron en mi buzón de correos, a los que se asomaron, a los que criticaron, a los que reflexionaron también a campo abierto.

(sin autoría, pero se parece a lo que Jabaz hacia cuando era el diseñador más chido de la pradera, antes de ser el humorista más fino del vecindario grande, aunque ha sido siempre mi “enamorado”, como dirían los brasileños…él aguantó vara, mientras me deslicé por los rápidos del bló, gracias Jabaz)

Quedan varios pendientes y tareas (no se me olvida), la elaboración del Diccionario Epidemiológico Colectivo, en el que estamos trabajando un equipo de insurrectas e insurrecto, Paty, Tania, Fernando y yo, del que habrá noticias a través de la página de Magis. Y, me toca volver con calma sobre cada uno de los comentarios (que leí siempre con atención y cuidado) para intentar extraer de ahí, cuáles fueron los lugares más densamente cargados de sentido, preocupación y posibilidades. El blog quedará abierto unos días.

 

(Proyecto Cartele, batofcors)

La epidemia sigue su curso errático; por ello es urgente volver a la historia, a la memoria, a lo aprendido, para encarar desde ahí, la pregunta por el futuro que queremos.

En un juego de humor, quise titular este “posteo”, con esa expresión de los movimientos sociales (otro mundo es posible, otra globalización es posible), que me parece que ha terminado por desgastarse al deslizarse peligrosamente hacia un “universal vacío”. Lo posible, pienso,  son las acciones que cada una y uno de nosotros, emprenda desde las trincheras cotidianas, desde ese lugar que estalló con la epidemia, volviendo evidente la fragilidad de un orden social, político y económico que se agota.

 

(sin autoría, pero que bonita)

Dejo testimonio aquí, aunque las olas del ciberespacio terminen por barrer la arena de los bytes, de mi más profundo agradecimiento a Carlos Enrique Orozco, porque me animó, por estar ahí; a Elvira Maldonado, que como siempre, se dio cuenta antes que todos de lo que esto significaba; a Carlos Monsiváis, por su generosa inteligencia y su capacidad para hacerse cargo de los “rituales del caos”; a Marcial Godoy, mi más cercano cómplice; a Daniela Gutiérrez y Flor Enghel (mis comadras argentinas por su sabio y delicado acompañamiento en este viaje complicado); a Pedro Lemebel (que prometió un palomazo para este blog, pero ya no vamos a alcanzar); a George Yúdice, Jesús Martín Barbero, Néstor García Canclini y Alejandro Grimson, mis escuchas y apoyos fundamentales; a toda mi banda latinoamericana, que supo estar al pie del cañón en esta guerrilla semiótica, porque son muchos y muchas, no hay manera de nombrarlos, ellas y ellos, saben quiénes son; a Benjamin Arditi, mi cuate-colega, porque desde el “reverso de la diferencia”, ha sido un interlocutor triple A; a los estudiantes, a los que conozco y a los que no, por su deslumbrante manera de colocar lo central de modos tan vivos y fundamentales. Y, un reconocimiento y gratitud de fondo a Humberto Orozco, José Miguel Tomasena, José Soto, maestros pacientes de esta torpe bloguera, responsables y culpables de todos los aciertos (las fallas fueron todititas, cortesía mía).

Día D, de despedida. Volveré de otras formas, seguramente, o en otro blog y espero que en otras circunstancias, cuando haya una epidemia de sensatez y democracia. Otro blog es posible ¿por qué no?

(de Rossana Reguillo, en su personalidad de Abu)

Postescriptum: Cuando Aliah tenía casi cuatro años, le dio por observar todo a su alrededor, guardar silencio momentáneamente para después comentar: ¡que loco, ¿vedá?!!! Así me siento hoy, después de observar los efectos de esta comunicación viral, ¡que loco, vedá?!!!

Aliah y yo, nos despedimos. En el próximo pastel ficticio, ustedes serán los invitados, los vamos a extrañar. Cambio y fuera.

 (de mi autoría. Títulé esta foto “volviendo a casa”, en la frontera de San Diego/Tijuana, con mis amigotes: George Yúdice, Pablo Vilas, Sergio Caggiano y Miguel Huezo. Nunca he querido hacer U turn…menos ahora)

 

 

 

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5 Responses to Otro blog es posible. Día D

  1. José Soto says:

    Te voy a extrañar, Rossana.

  2. Dorix says:

    Oh, sí, otro blog es posible. Cambio y fuera.

  3. Tony says:

    Me encantó pode seguir este fenómeno social de forma reflexiva. Este espacio fue un oasis en medio de tantas noticias que solo divierten (como me dijo una vez Guillermo acerca de los noticieros).

    Espero que tengamos ese nuevo blog, creo que es posible y tendremos que ir sembrando sensatez y democracia.

    Gracias a todos los que comentaron y reflexionaron “en voz alta” (¿o debería decir a post alto?… complicaciones del lenguaje bloggero). Seguimos en contacto…

  4. Jose DelaCerda says:

    Rossana, gracias, fue divertido leerte en medio de la confusión.

  5. Lorelí Padilla says:

    Gracias Rossana por tus palabras, coincido con los compañeros del blog… fue un punto de comunidad, de reflexión y esperanza en medio del tapa bocas y tapa piensos de tanta información contradictoria.
    Con cariño y admiración,
    Lorelí

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