Entradas etiquetadas ‘carlos monsivais’

Palomazo Monsivarita (o sea, Monsiváis en este blog)

Mayo 12, 2009 - 11:21 pm 13 comentarios

(Crónica, un día como hoy)

Este blog se viste de gala y se pone de pie para recibir la visita de Carlos Monsiváis, quien se suma a la confección colectiva del Diccionario Epidemiológico para Tiempos de Emergencia (estuve a punto de escribir epistemológico, pero corregí a tiempo mis obsesiones profesionales) y nos aporta nada menos que 6 entradas 6. Una contribución que podría llevar por sub-título: “Nuevo diccionario para infectados remisos”.

Decidí  acompañar estas entradas con fotografías del estupendo proyecto Cartele (www.proyetocartele.com), y a pie de cada foto, doy los créditos a los autores. (Ojo, si no conocen Cartele, les sugiero una asomada para estos tiempos de exilios domiciliarios)

Blogueras y blogueros, ahora en su propia voz,  Carlos Monsiváis:

Querida Rossana:

Aquí van mis contribuciones al diccionario epidemiológico: 

Salvador de la Humanidad, dícese de aquel todavía piensa en términos locales.

 
Fotografía de Tono Valdivieso

Contingencia, anuncio de venta de temporada de votación por el PAN.


Fotografía de Corina Sturna

Paranoia, el miedo que nos vuelve superior a las generaciones ya idas.


Fabián Salamagnon

Confusión, dícese del resultado de ver mensajes en horario triple A.


Fotografía de Pablo Carosella

Aritmética, ciencia infusa cuyas reglas no pueden ser manejadas por secretarios de salud.


Vanina del Castillo

Secretario de salud, dícese de la distancia entre la cifra y el vacío.


Fotografía de Eduardo Marino

Hasta aquí las contribuciones de la conciencia nacional, a quien le agradezco su contribución a este trabajo colaborativo y en proceso. “Disculpe las molestias, diccionario en construcción”. Gracias Carlos…

Postsescriptum: Le conté a Aliah que estoy intentando hacer un diccionario colectivo y traté de explicarle lo que significa, creo que muy fallidamente. Jugó con Priscila, su sufrida muñeca (ahora preferida, que ya tiene un tapabocas que logré implementar; lo que se tradujo en una brevísima  tregua al sitio que Aliah me tiene colocado en torno a todo este desastre, por lo que asumo, ella percibe como una distracción imperdonable de mi parte) y mirando seriamente el resultado artesanal del tapabocas de Priscila, comentó, más para ella misma: ashhh, cómo se dice que horrible en tu dicionario, Abu!, acto seguido procedió a retirar el tapabocas de Priscila y maniobró con mi invento  sobre la pobre Tábata, la gorda labradora chocolata que funge de mascota (no le va el papel) en esta casa.