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Las lecturas de los imaginarios lectores

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Con el pretexto de la nueva edición de la FIL, hace unos días convoqué a lectores y amigos del Cierzo_Blog para que recomendaran el libro que más les haya gustado en este año. Podía ser cualquier género, idioma y fecha de publicación. Las reglas básicas eran: que les haya gustado, que lo quieran recomendar y que lo hubieran leído en este año. Les pedí textos breves (extensión máxima de 200 palabras) con el tono informal, pero auténtico de una sugerencia personal de lectura a un amigo.

Estas son las recomendaciones que llegaron organizadas por el azar alfabético de los apellidos de los imaginarios lectores. Hay libros en inglés, aunque la mayoría son en castellano; hay novelas, ensayos, libros de ciencia, historia, estudios económicos y catálogos de exposiciones artísticas. La gran mayoría de los lectores mandaron una recomendación, pero algunos se tomaron la libertad de mandar dos o hasta tres. Casi todos se limitaron a la extensión solicitada; aunque hay sus excepciones de quienes se “brincaron las trancas” con los límites. El trabajo de revisión y edición – realizado por María Guadalupe Lira a quien agradezco – no implicó recortar textos sino ponerlos en unidad y orden.

Muchas gracias a todos ellos y a ustedes que se toman el tiempo de leer este blog.

The Measure of All Things. The Seven-Year Odyssey and Hidden Error That Transformed the World
Alder, Ken
New York: Free Press 2002

Aprender de la historia de las medidas universales. Este libro relata el proceso de un proyecto ideado por astrónomos franceses del siglo XVIII que resume las aspiraciones científicas y sociales de la Ilustración: el establecimiento del metro como medida universal. Para lograrlo, dos equipos de científicos realizaron una expedición para tomar medidas de un meridiano que atraviesa el territorio francés. Su objetivo era definir primero la circunferencia del planeta, para luego calcular la longitud del metro como un diezmillonésimo de su cuarta parte. La comunidad científica francesa había justificado la necesidad de unidades universales de medición debido a que cada pueblo del territorio francés tenía su propio sistema. Esto dificultaba el comercio, la comunicación y, sobre todo, la tributación. La situación era caldo de cultivo de corrupción y abusos de comerciantes. La resistencia a lo que era visto como una ‘imposición’ a las medidas universales estableció en parte el tono de la resistencia del movimiento alter-mundialista de hoy en día. El gran aprendizaje de esta aventura, sin embargo, fue la teoría del error, pues resulta que pese a los grandes esfuerzos de los savants franceses, hay un error que significa que el metro de hecho no es exacto. A partir de esto, la comunidad científica aprendió a apreciar a los errores como parte del proceso de investigación. The Measure of All Things es un libro que narra las vicisitudes de los científicos con riqueza narrativa y constantes comentarios sobre las implicaciones del esfuerzo que significó un ejercicio práctico de principios universales.

Raúl Acosta


La cuarta verdad

Pears, Iain
Salamandra, 2002

Un misterio que combina religión, brujería, avances científicos e intriga política. Una de las universidades más antiguas del mundo, la de Oxford en Inglaterra, sirve como escenario para esta novela histórica de misterio. Los hechos alrededor de la muerte de un don de la universidad son narrados por cuatro voces que van agregando detalles cruciales para entender la época y sus tensiones. El siglo XVII retratado en esa pequeña ciudad al oeste de Londres es crucial para el desarrollo político, científico y filosófico del continente europeo. La historia se sitúa después de la guerra civil, en un ambiente de intrigas políticas y religiosas. Algunos personajes históricos, como John Locke, son parte del elenco que cobra voz y muestra la vida cotidiana en una era que anunciaba ya a la Ilustración. Como lectores, somos testigos de la primera transfusión de sangre, de ejercicios por parte de matemáticos para decodificar mensajes encriptados, y del uso de la brujería como herramienta para acallar a las mujeres pensantes.

Raúl Acosta

La carretera
Cormac McCarthy
Ediciones de bolsillo: 2009

La visión de un mundo oscurecido por las cenizas, cubierto por las sombras de la desolación y de las pérdidas, es el tema de esta breve novela de McCarthy. La leí en la primavera del 2009 de un solo jalón, atrapado por la prosa y el ritmo ordenado de un autor inclasificable. La carretera es una pequeña obra maestra de ficción, imaginación y literatura. Aquí, en el centro de un mundo que se derrumba, en el que el orden social de las cosas ha cedido el paso  a la ley de la jungla, la  relación de un padre con su hijo se convierte en la única seguridad posible para una existencia amenazada por el canibalismo, la crueldad y la locura. El miedo, el frío y la incertidumbre habitan el clima narrativo de esta novela, en la cual los lazos de afecto y el temor a la muerte que unen al padre y a su pequeño hijo, son el único mecanismo para sobrevivir en un mundo sin dioses.   

Adrián Acosta Silva

El pecho
Philip Roth
Grijalbi Mondadori: 2006

Un libro de Roth; breve, distinto y, tras su apariencia humorística y ligera, lleno de interrogaciones sobre el ser, su sexualidad y patetismo.  Recuerda a Kafka en versión menos tortuosa, mas divertida. Se puede leer por el solo gusto de su fluidez o por tema de reflexión (o ambas cosas, claro!)

Tati Aldrete

Vida y Destino
Vailiy Grossman
Editorial Galaxia Gutemberg: 2007 

El libro que quiero recomendar, trata de la familia Shaposhnikov alrededor de la Batalla de Estalingrado. Al ver el libro me dio flojera, pues es grueso, pero al empezar a leerlo me prendió, yo no había leído nada de la segunda guerra mundial del lado ruso, me abrió los ojos de lo muchísimo que sufrieron en esa batalla, no sabría decir el personaje que más me impresionó, pues todos tienen distintos papeles (destinos) y son a cual mas interesantes. Me impresionó mucho que tuvieran que estar en guerra con los alemanes y además con los comunistas aunque ellos fueran comunistas de convicción. No sabían en qué parte estaba lo más terrible, si con sus mismos rusos o con los alemanes, pinta perfecto las vidas de la familia, cada uno con su personalidad muy bien definida, la vida de los que no estaban en el frente y los que sí estaban, la situación nacional y personal, todo con una prosa deliciosa, de la que no se puede desprender el lector. Espero lo lean y lo gocen como yo.  

 Ma. Guadalupe González Aréchiga de la Cueva de Orozco


Saberes locales. Ensayos sobre historia de la ciencia en América Latina
Frida Gorbach y Carlos López Beltrán (eds.)
El Colegio de Michoacán: 2008

En los últimos años, el Seminario de Historia de la Ciencia del posgrado de Filosofía de la Ciencia de la UNAM se ha constituido como un foro privilegiado para explorar nuevas maneras de aproximarse al pasado científico. Este libro reúne algunas investigaciones ahí presentadas, que destacan precisamente por sus visiones novedosas, y muy particularmente por huir de la historiografía tradicional que evalúa la ciencia de las así llamadas ‘periferias’ en función  de las investigaciones de allende sus fronteras. La primera parte está dedicada a las reflexiones historiográficas, estableciendo diálogos con miradas cercanas -como los estudios poscoloniales-, y con categorías como la raza, el género y el poder. La segunda está compuesta de estudios de caso de disciplinas tan variadas como la arqueología, la medicina, el urbanismo o la historia natural. En conjunto, el libro es una verdadera vuelta de tuerca en el entendimiento del lugar que ha ocupado, y la función que ha cumplido la ciencia en las sociedades latinoamericanas.

Matiana González

Ciencia, dinero y política
Dominique Pestre
Ediciones Buena Visión: 2005

La historia al servicio de los problemas contemporáneos. Así podría resumirse este breve y lúcido ensayo del historiador de la ciencia francés, Dominique Pestre, que desde hace años ha utilizado su conocimiento de las intrincadas relaciones de la ciencia con los mundos de la política, la economía o lo militar para reflexionar sobre cómo debería gobernarse mejor el sistema científico de este momento. Se trata de un ensayo que sintetiza lo que los historiadores sociales de la ciencia han mostrado en numerosos estudios de caso: que la ciencia no es un conocimiento neutral y puro, sino el producto de seres humanos, insertos en sistemas cada vez más complejos. El libro comienza con un rápido repaso de lo que Pestre ha llamado los diferentes “regímenes del saber” desde el surgimiento de la ciencia moderna hasta nuestros días, para seguir con el análisis de los diferentes actores e intereses involucrados en la producción actual de conocimientos y finalizar con una serie de propuestas comprometidas con la justicia y siempre dignas de ser escuchadas.

Matiana González

The body emblazoned
Jonathan Sawday
Routledge: 1996

Mi recomendación es el libro The body emblazoned, de Jonathan Sawday. Se trata de un estudio exhaustivo en torno a los procedimientos de disección del cuerpo humano durante el Renacimiento. El autor nos muestra cómo, a partir del miedo, el misterio, el tabú y la fascinación, el cuerpo humano ha estado sometido durante siglos a toda clase de controles, intrigas y manipulaciones, muchas de ellas clandestinas. Todo este dilatado proceso de observación, estudio y auscultación del cuerpo humano ha sido fundamental para modelar nuestro conocimiento del mundo. Su epicentro, indudablemente pasa por el Renacimiento europeo. A partir de la publicación de De humanis corporis fabrica, en 1543 por el médico belga Andreas Vesalius (1514-1564), la llamada “prueba ocular” finalmente empezó a tener prioridad sobre los métodos escolásticos y en particular, sobre las ideas del griego Galeno, a fin de determinar la causa de muchas anomalías y enfermedades. Este hecho provocó una eclosión de nuevos conocimientos y conceptualizaciones sobre el cuerpo, no sólo en los estudios de anatomía y medicina en general, sino en campos tan diversos como literatura, pintura, escultura, religión, moral y política.

Gerardo Gutiérrez

Tokio Blues
Haruki Mukarami
Tusquets Editores: 1987

Este libro no lo busqué, al contrario, el libro me buscó y me encontró a mí.  Encima del escritorio, entre documentos, periódicos y plumas se asomaba la contraportada de Tokio Blues y como de costumbre, no pude evitarlo: tomé el libro y comencé a leer la reseña; a partir de ahí se convirtió en mi acompañante durante un par de meses en mi camino hacia el trabajo o la casa. A veces de pie y otras sentada en el metro, leía con avidez la novela de H. Murakami, sin duda, me conmovió. Evitar identificarse con algunos de los eventos que describe fue casi imposible para mí, por ejemplo: ¿quién, a pesar de no ser su intención, ha herido sentimentalmente a alguien para ir al encuentro de otro amor?, ¿quién no se ha arriesgado alguna vez por creer que la persona –en turno- es el amor?, ¿quién no ha sentido la impotencia frente a la muerte, las ausencias de los seres queridos, las ilusiones no concretadas?
 Amor y desilusión, alegría y tristeza, nostalgia y dolor…  la vida se compone de esto y muchas facetas más, el dolor es parte de la vida, a veces fácil de evadirse pero otras imposible de no sentirlo. Estos son algunos de los sabores que me deja Tokio Blues, una historia fascinante, ágil, descriptiva y melancólica.

Alejandra Jaramillo

La riqueza y la pobreza de las naciones. Por qué algunas son tan ricas y otras son tan pobres
David S. Landes
Editorial Crítica: 2003

Este libro, que se propone y logra “rastrear y analizar la corriente principal del progreso económico y de la modernización” de los últimos cinco siglos, puede interesarle al lector que se pregunta por las causas de la riqueza (y la pobreza) de naciones e individuos, y está dispuesto a escuchar argumentos impíos, es decir, no complacientes con las generalidades socioculturales y morales instauradas por el posmodernismo. La historia económica puede ser un fascinante entramado de reflexiones certeras sobre las disposiciones intelectuales y expectativas materiales que una determinada sociedad pone en juego para relacionarse con la naturaleza. Landes argumenta que la relevancia de algunos pueblos y regiones no responde a un guión preestablecido, sino a la conjunción compleja entre la geografía y las predisposiciones culturales. En este sentido, propone el autor, unas pocas actitudes y decisiones ahondaron la diferencia entre un mundo capaz de transformar e innovar y otro condenado a la sumisión hacia las pautas establecidas.

Antonio López Mijares

Normas para el parque humano. Una respuesta a la carta sobre el humanismo de Heidegger.
Peter Sloterdijk
Ediciones Siruela: 2000

Hace 10 años, en julio de 1999, el filósofo Peter Sloterdijk, conmovió al bien asentado  pensamiento alemán y europeo contemporáneo, cuya versión emblemática es Jürgen Habermas, con una serie de reflexiones sobre los fundamentos y las consecuencias del humanismo occidental, caracterizado por este pensador como una escuela de domesticación de los hombres, a través de las figuras del maestro y el sacerdote. Un aspecto particularmente interesante de aquellas reflexiones era la apelación a incorporar a los temas del mundo del conocimiento la “intrusión de lo mecánico en lo subjetivo”, es decir, los novedosos horizontes abiertos por el desciframiento del genoma humano y las “antropotécnicas”, las cuales permiten redefinir los límites –por tanto los alcances– de lo humano. Sloterdijk plantea que, ante estas cuestiones, abiertas por el imparable desarrollo científico, “el pensamiento actual no puede volver la vista, a no ser  que quiera dedicarse de nuevo a promover la candidez”.

Antonio López Mijares

Caramelo o puro cuento
Sandra Cisneros
Editorial Seix Barral: 2005

A propósito de literatura chicana con sentido del humor, perspectiva social y de género, te recomiendo este delicioso libro que no tiene nada de empalagoso. Se trata de ir y venir de México a Chicago con la familia Reyes, para conocer la nostalgia y los cambios que suceden durante un siglo a tres generaciones de mujeres; quienes deben cruzar fronteras culturales y geográficas, pasando de lo doméstico y tradicional, hacia la modernidad urbana de otro país que es tan ajeno al de la abuela, como lo es tan propio para su nieta Lala; a quien le toca bordar su presente transcultural, a partir de los recuerdos de su gente y lo que va viviendo "atrapada entre aquí y allá", que le llevan a preguntas, verdades y algunas mentiras piadosas muy útiles para reinventar las memorias y confrontar las identidades.

Elvia Moreno

La elegancia del erizo
Muriel Barbery
Seix Barral, 2008

Personajes inverosímiles (15 de septiembre de 2009)

 A los ricos, el deber de lo Bello. Si no, merecen morir (p. 120).
[…] si hay algo que los pobres detestan es a los otros pobres (p. 133).
Les sorprendería saber de lo que habla la gente humilde. Prefiere las historias a las teorías, las anécdotas a los conceptos, las imágenes a las ideas. Lo cual no es óbice para filosofar (p. 179).
No tengo hijos, no veo televisión y no creo en Dios, todas estas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil (p. 193).
Si hay algo que aborrezco es esta perversión de los ricos que consiste en vestirse como pobres (p. 270).

En las novelas se narran acciones fingidas en todo o en parte. Los personajes suelen ser ficticios, imaginarios; también sus caracteres, pasiones y costumbres. Las acciones y los personajes suelen ser creíbles, verosímiles, con apariencia de verdaderos. A veces, la biografía del autor aparece, disfrazada o no.
Por recomendación de una amiga, leí una obra de Muriel Barbery: La elegancia del erizo. Según la Real Academia Española, el término erizo se usa coloquialmente como “Persona de carácter áspero e intratable”.
Dedicada a un hombre (Stéphane, “con quien he escrito este libro”), esta novela fue escrita en francés por una mujer, traducida al español por otra mujer (Isabel González-Gallarza),  en la cual hay varios personajes femeninos: Renée Michel (“como todos los autodidactas, nunca estoy segura de lo que he comprendido de mis lecturas”, p. 52), Manuela (“la única que todo lo sabe sin haber preguntado jamás nada”, p. 30); Paloma, quien escribe ideas profundas (“La señora Michel tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes”, p. 157). En la portada está la fotografía de una niña que podría ser Paloma o Muriel cuando tuvo 12 años. Renée se describe así: “Tengo cincuenta y cuatro años. Desde hace veintisiete, soy la portera del número 7 de la calle Grenelle, un bonito palacete con patio y jardín interiores […] Soy viuda, bajita, fea, rechoncha, tengo callos en los pies y también […] un aliento que tumba de espaldas. No tengo estudios, siempre he sido pobre, discreta e insignificante. […] Como rara vez soy amable, aunque siempre cortés, no se me quiere, si bien pese a todo se me tolera porque correspondo tan bien a lo que la creencia social ha aglutinado como paradigma de la portera de finca […] Como no es muy frecuente que una portera disfrute con Muerte en Venecia, y que de la portería provengan notas de Mahler […]” (pp. 13-16). Paloma se describe así: “[…] tengo doce años, vivo en la calle Grenelle, número 7, en un piso de ricos. Mis padres son ricos, mi familia es rica y por consiguiente mi hermana y yo somos virtualmente ricas. Papá es diputado […] Mamá… Pues bien, mamá no es lo que se dice una lumbrera pero tiene cierta cultura. Es doctora en letras. […] da la casualidad de que soy muy inteligente. Excepcionalmente inteligente, incluso. No tengo más que compararme con los demás niños de mi edad para ver que nos separa un abismo. […] Dentro de unos meses quizá pueda leer a Taniguchi en japonés” (pp. 18-21). La última parte de la novela lleva el nombre de Paloma. La hermana de Paloma se llama Colombe (la palabra francesa colombe significa paloma). Paloma escribe: “Las compañías equivocadas mías son mamá, Colombe, papá y toda esa gente. Pero hoy he conocido de verdad a la persona adecuada. La señora Michel me ha contado su trauma […]” (p. 324). La autora de La elegancia del erizo, Muriel Barbery Casablanca, 1969), es profesora de filosofía. De esta obra se han vendido en Francia más de 600,000 ejemplares. Yo leí la primera edición impresa en México (noviembre de 2008).  ¿A qué se debe este éxito editorial? Sin duda, a su calidad literaria, a su originalidad, a sus sutilezas y a algo más. Es una historia de “buenos” y “malos”, donde predominan las voces de dos mujeres (una pobre, de 54 años; y una rica, de 12) y la de Kakuro Ozu, “de unos sesenta años, muy presentable y muy japonés” (p. 145). Las historias de Renée y Paloma me parecieron inverosímiles. Paloma escribió lo siguiente: “[…] pero a mí ese segundo me bastó para ver qué libro, o más bien qué tipo de libro había en el carrito de la compra de la señora Michel, porque desde que estudia filosofía, la mesa de Colombe está llena de libros como ése. Era un libro de la editorial Vrin, ésa especializada en filosofía universitaria. ¿Qué hace una portera con un libro de Vrin en su carrito de la compra? […] ‘Yo también lo creo’, le dije al señor Ozu y, de vecinos, al instante pasamos a una relación más íntima, la de conspiradores. Intercambiamos impresiones sobre la señora Michel, el señor Ozu me dijo que apostaba a que era una princesa clandestina y erudita, y nos despedimos en eso, prometiéndonos mutuamente que investigaríamos más” (pp. 158-159).

Francisco Javier Núñez de la Peña

Las mujeres de Adriano
Héctor Aguilar Camín
Alfaguara: 2001

Leer Las mujeres de Adriano fue un descanso, un cambio de ritmo. Es una novela fácil de leer y divertida. Donde encontré acciones, reacciones, rasgos que reconozco en amigos, familiares y en mí. En todo el libro detecte un tono melancólico en la narración que me hizo pensar más, en las  fantasías de un viejito, que en una historia de vida. Aunque estoy segura que pasa en la vida real. De hecho, durante toda la lectura me pregunté si yo sería capaz de hacer algo así, de aguantar algo así y trasladaba las historias a personas conocidas con el afán de comprobar si serían formas reales de llegar a la felicidad. Las mujeres de Adriano presenta 5 diferentes posibilidades de relaciones (poco tradicionales) que experimentar, y a mi gusto, que pueden mejorar a fin de lograr la felicidad, el amor y la pasión.

Fabiola Núñez Macías

Prage (2002)
The song is you (2009)
Arhur Pillips
Random House

Dos novelas de Arthur Phillips (Mineapolis 1969) me han gustado mucho. Prage presenta a un grupo de expatriados en Europa central, poco después de la caída del muro de Berlín. Si bien todos quieren llegar a Praga, se quedaron varados en Budapest. Es una novela del fin de siglo Europeo, con protagonistas que si bien no son misioneros; si anhelan las experiencias de tantos héroes de novelas de los veintes. The song is you apareció este año y utiliza como guía a la iPod del protagonista en una panorámica de la vida de un director de comerciales que conoce bien sus limitaciones. Una historia contemporánea en Brooklyn-Manhattan donde la capacidad evocativa del autor a través de las canciones logra maravillas. Agudo observador del acontecer cotidiano, Phillips en estos dos libros, muestra su oficio y nos induce a seguir leyéndolo.

Luis A. Orozco

Summertime
J. M. Coetzee

La revista The New York Review of Books publicó este verano dos fragmentos de la nueva novela de Coetzee: Summertime. Si esos dos capítulos son muestra de la calidad del libro, nuevamente Coetzee me va a sorprender y a entretener. Los fragmentos muestran la relación de padre con hijo en una Sudáfrica con apartheid, pero ya en los años sesenta. Suena a revelación autobiográfica, pero con Coetzee va a ir mucho más allá. Como novelista contemporáneo es muy especial, su prosa es identificable con los primeros párrafos; no tiene miedo a tratar temas complicados y a expresar sus opiniones. Espero con anticipado deleite leer la novela a principios del año próximo.

Luis A. Orozco


Chesil Beach
Ian Mc Ewan
Anagrama: 2008

Esta pequeña novela de McEwan trata sobre el amor y la confusión; la ignorancia y el desamor. La historia de un par de jóvenes ingleses - enamorados e inocentes - en 1962 que frustran su amor y su vida por ignorancia y prejuicios. Pero la novela es mucho más que eso: es la crónica de la última generación antes de la revolución sexual de los años sesentas. La novela está construida en cinco capítulos y con dos personajes centrales: Edward y Florence que no logran consumar su amor en su noche de bodas en Chesil Beach y a pesar de amarse se pierden en los prejuicios de su tiempo. Muy recomendable; como otras novelas de McEwan hay una buena construcción de los personajes y su entorno.  

Carlos Enrique Orozco


Los detectives salvajes
Roberto Bolaño
Anagrama Compactos: 2000

Los detectives salvajes, novela escrita en 1998 por el poeta y narrador chileno Roberto Bolaño (1953-2003), fue mi mejor lectura del año. La historia es engorrosamente hilarante: el mexicano Ulises Lima y el chileno Arturo Belano son dos jóvenes poetas que viven en la Ciudad de México de finales de los setenta obsesionados con la casi desconocida poetisa Cesárea Tinajero, por quien emprenden una imbricada búsqueda que los lleva hasta Sonora. La estructura es insuperable pues permite múltiples entradas: entre el inicio y la conclusión del épico periplo contado por el personaje Juan García Madero, hay otro apartado que se antoja leer paladeando un buen mezcal: los testimonios de las personas con las que ambos jóvenes tuvieron contacto en sus viajes. Los detectives salvajes, ganadora en 1999 de los premios Rómulo Gallegos y el Herralde de Novela, es la contundente muestra del talento de un grande que se nos adelantó.
 
Adriana Pantoja

Serie Millennium:
Los hombres que no amaban a las mujeres
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
La reina en el palacio de las corrientes de aire
Stieg Larsson
Editorial Destino: 2009

Stieg Larsson me provocó mi primer ataque de gula literaria y sin indigestión. Y es que me identifico con la visión del mundo de Mikael, su protagonista en las 2,300 páginas de la trilogía encabezada por Los hombres que no amaban a las mujeres; un no tan joven liberal, inconforme con el estado de las cosas y con unas profundas ganas de cambiarlo; justiciero que se embarca en causas que ya no merecen ser perdidas, pero no por razones ideológicas, sino por un sentido de ética existencial. Me fascina el concepto del bien y el mal que derrama la novela, distinto al que predican los cardenales y los gobernadores, pero coherente con lo que ha construido el segmento ideológico de la generación a la que pertenezco. Me hermana la certeza de saber que él ve a los personajes moverse como yo veo a mis amigos y a los que considero malos para la humanidad. Comprendo, por lo mismo, a sus héroes, reales, imperfectos y volubles, pero entregados, comprometidos, apasionados. Finalmente, el enfoque en las nuevas causas sociales, desarrolladas en medio de un extraordinario conocimiento de los temas y acervo informativo; aderezado todo ello con un tono narrativo que se distingue por lo directo y cautivador. Literalmente suspende (de suspenso) del resto del mundo mientras lees. Chécalo tu mismo, te lo recomiendo.

Alberto Pérez Martínez

The rest is noise. Listening to the 20th Century
Alex Ross
Fourth estate: 2007

No soy para nada un conocedor de música clásica. Apenas un adicto con oído ignorante y maneras casi  primitivas  de entender la composición. Pese a todo,  gocé  intensamente The rest is noise (en español publicado por Seix Barral como  El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música). Vigorosa  historia de la música (y) del siglo veinte escrita por  Alex Ross, crítico de The New Yorker.  La obra, por su tejido y astucia narrativa es una proeza de lenta digestión. Sumerge al lector en lúcidas definiciones, míticos  personajes, tiempos y formas, de lo panorámico al detalle. La síntesis  incluye agudos apuntes  sobre la influencia  de la tecnología,  o el cine como reducto de la música clásica, sabiduría aforística para explicar acontecimientos, biografías, polaridades, estilos, innovaciones.
Ross rearma la  historia cultural del siglo XX  justamente con lo que  la música “clásica” dice  de la historia de la cultura. The rest is noise contiene el sonido de un siglo: una  ruta de viaje brillante y rotunda sobre la creación, donde cambio  y vida  social se funden.

Eduardo Quijano

La hija del sepulturero
Joyce Carol
Alfaguara: 2009

A Joyce Carol Oates (NY, 1938) es imposible negarle  un sitio entre las más grandes de su oficio. Como casi ninguna otra escritora contemporánea posee una voraz fertilidad creativa -habría que decir,  sin más,  Genio-: cuarenta novelas, veintitantos libros de cuentos, once de poesía, siete obras de teatro, seis volúmenes de no ficción, varios libros infantiles, cientos de ensayos, decenas de novelas policiacas y lo que seguramente terminó de escribir esta mañana.
Por ello, inicio confesando apenas haber leído unas 2,000 páginas de ella en Del Boxeo (Tusquets,1990), Blonde. Una novela sobre Marilyn Monroe (Plaza y Janés, 2000), ¿Qué fue de los Mulvaney? (Lumen, 2003) y su reciente,  excepcional,  La Hija del Sepulturero.
Rebecca Schwart, La Hija del Sepulturero,  da cuenta  de la odisea de quien huye para sobrevivir. De la respiración de  sus fragmentos emerge una historia desarmante. Es la peregrinación y  auto-invención de una mujer marcada por la violencia y la desdicha. En La  crónica de su  resistencia, escuchamos el grito desgarrador pero   sin  lamentaciones   morales de las infamias del pasado; todo transcurre en una atmósfera tan oscura como provocadora que nos ayuda a reconstruir otro rostro del sueño  americano en el  siglo XX.  Impecable en su confección, con el realismo de una radiografía del alma humana,  La Hija del Sepulturero de Joyce Carol Oates debe ser considerada como una de las  novelas más importantes de los últimos años.

Eduardo Quijano

¡Tierra, tierra!
 Sándor Márai
Salamandra: 2006

Este libro que recomiendo con gran admiración y respeto hacia el escritor, es el segundo libro de su autobiografía, y abarca de los años de 1945 a 1948 de su vida, que inició en 1900.
Fue una época cruda y deshumanizada para todos los habitantes del mundo, especialmente para gente como él que la vivió en su patria natal Hungría, la cual fue ocupada primero por el ejercito nazi, después por el ejercito ruso que los desaloja  del país, el cual empieza a ser manejado por personajes títeres de nacionalidad húngara, que fueron instruidos por los rusos para sembrar el terror entre sus conciudadanos. Lo importante de este libro no se basa en la descripción en sí de los hechos, si no en la capacidad del autor para describir las personalidades de cada nacionalidad de todos los involucrados en la historia.  Desmenuza tanto su idiosincrasia, como su físico, costumbres, lenguaje corporal, empatía, soberbia etc. con una maestría sublime. Tiene un don de adentrarse en el pensamiento y espíritu tanto masculino como femenino, como si pudiera leer en el interior de cada se e irónicamente nunca he leído una descripción tan exacta que da, de las diferentes nacionalidades que conoció del ejercito ruso, que según dice él, resultaron imposibles de comprender. Igualmente lo hace con sus conciudadanos cuando escribe acerca de la personalidad mediocre y soberbia, antes y después de la presencia rusa. A lo largo de la novela también se goza, de un sin numero de sentimientos que lo poseen, según las vivencias, carencias y miedos de él y de todos los de su alrededor, del respeto que despierta en cada personaje de todos niveles del ejercito ruso que se acerca a él, al saber que es un  escritor, el cual tiene la  capacidad de plasmar en un papel lo que ellos desconocen.  En pocas palabras el odio en mayor o menor grado que todos tienen, tanto dentro y fuera de Hungría la indiferencia generalizada, hace que emigre de su país, para no volver. Pero no solo esta, si no todas las obras de este autor son dignas de alabarse y adentrarse en ellas.

Marta Rico

Pedro Friedeberg
Déborah Holtz y Juan Carlos Mena (editores)
FCE, Trilce, Conaculta: 2009

Asombro y carcajadas. Eso es lo que provoca (y cómo se agradece) la monografía Pedro Friedeberg, editada con motivo de la exposición retrospectiva Pedro Friedeberg: arquitecto de confusiones impecables (Museo del Palacio de Bellas Artes, 21/10/2009-31/01/2010).
¿Qué se podía esperar de alguien que se presenta así?: "Mi educación fue confiada primero a una institutriz zapoteca y luego a brillantes mentores como Mathias Goeritz, quien me enseñó principios morales, José González, quien me enseño carpintería, y Gerry Morris, quien me enseñó a jugar bridge. He inventado varios estilos de arquitectura, así como una nueva religión y dos ensaladas. (...) Mi obra es profundamente profunda. Admiro todo aquello que sea inútil, frívolo y caprichoso". Nacido en Florencia en 1936 y residente en México desde 1940, este enfant terrible de pura cepa lleva más de 50 años sacándole la lengua a la cultura oficial desde su silla en el olimpo surrealista. Las 447 páginas del libro dan cuenta de su amazónica imaginación, su ironía, su dominio técnico y su vasta cultura visual. Sea como pintura, grabado o escultura, sus fantásticos edificios, ciudades, espacios y muebles, fascinan y divierten. La repetición de patrones, la decoración sobrecargada y la demencial perspectiva, junto con títulos estrafalarios -Teotihuacanario, Túnel amueblado, El arcángel telegráfico, Entrada a un parque odioso-, son carcajadas con oficio. Eso, en cuanto a lo visual. Como literatura, el libro contiene -además de análisis de expertos y un sabroso anecdotario- cuentos, cartas ilustradas y fragmentos de las memorias de Friedeberg  -De vacaciones por la vida, de inminente aparición-, abundantes en material filosófico a lo Groucho Marx: "No hagas nada que no sea mejor que no hacer nada". 
Para mayor información sobre este artista se puede viajar a http://www.pedrofriedeberg.com/

Patricia Ruvalcaba

El hombre sin cabeza
Sergio González Rodríguez
Anagrama: 2009

Roberto Bolaño decía que los escritores que valen la pena son los que se atreven a meter la cabeza en lo oscuro. Por eso era amigo de Sergio González Rodríguez. Por eso lo convirtió en personaje de su novela 2666. Y yo creo que por eso mismo, otra vez, estaría orgulloso de lo que este hombre acaba de hacer con El hombre sin cabeza.
La lectura del libro me horrorizó. Me provocó lo que las crónicas diarias ya no producen en mí. Cuando los muertos se acumulan, dejan de doler, dejan de tener sentido.  González Rodríguez platica con un decapitador. Una sombra, dice él. La sombra le cuenta la rutina de su oficio. La sombra parece no sentir nada. Y luego desaparece. González Rodríguez visita Acapulco y reconstruye a través de sus propios recuerdos la transformación del puerto en uno de los escenarios de la violencia más extrema. Ensaya sobre el significado de la decapitación en la Biblia, en la historia de México, en las guerrillas islámicas contra la invasión a Irak. Reconstruye los videos aparecidos en YouTube: cuerpos apilados, sin cabeza; cabezas sin cuerpo, con los ojos cerrados; hombres que respiran pero que ya están muertos desde antes de que una espada les rebane el cuello. Si hay algo que reclamarle al autor es que en su asombrosa capacidad para moverse entre registros distintos (crónica, ensayo, memorias) a veces resbala hacia terrenos que parecen ficticios. Dice, por ejemplo, que hay una relación entre ciertos rituales de la ejecución con el culto a la Santa Muerte, pero no ofrece más pruebas que sus elucubraciones. (No he leído sus novelas, pero tengo entendido que rondan estos temas). Pero cuando González Rodríguez se mueve en los registros más realistas, hay que agradecérselo. Por fin, en este país, alguien se atreve mirar la violencia en la que estamos metidos sin edulcorarla. No más novelitas sobre el narco. No más corridos épicos. No más chistes negros, ni Camelias la Tejana o Reinas del Sur. No más policías honestos luchando contra un sistema corrupto, a lo Dashiel Hammet. Porque las cosas no son así, carajo. El narco no tiene nada de cool. Entiendo que algunos lectores no quieran leer cosas feas. La vida ya es deprimente, de por si. Pero yo creo que hay que hacerlo. Hay que mirar el mal, como miramos Hiroshima y Nagasaki, el exterminio judío o el palestino. En la página 154 del libro, González Rodríguez explicita sus razones para escribir sobre el horror: “Como ha escrito George Didi-Huberman en su polémica contra las posturas de ocultamiento de las imágenes de exterminio en Auschwitz, debemos aprender a dominar el dispositivo de las imágenes para saber qué hacer con nuestro saber y con muestra memoria. Aprender a manejar el escudo: la imagen-escudo. Y reitera que debemos, como lo hizo Gilles Deleuze ante el dicterio de callar de T.W. Adorno, asumir este pensamiento de Franz Kafka: la vergüenza de ser un hombre, ¿acaso existe mejor razón para escribir?”

José Miguel Tomasena

La mujer del viajero en el tiempo
Audrey Niffenegger
Grijalbo: 2003

La mujer del viajero en el tiempo es una historia de amor fresca y nada convencional. Es una historia de amor que recomiendo a quienes como yo evitan leer romance. La trama es un relato de la vida de Henry, un bibliotecario que sufre del mal involuntario de viajar en el tiempo y de su relación amorosa con Clare.  La única cronología de la historia la dictan los repentinos viajes al pasado o al futuro de Henry los cuales traen como consecuencia una serie de circunstancias a veces chuscas a veces trágicas, pero que en ultima instancia Henry y Clare aprenden a sortear con el único poder que poseen, el de su amor.  La novela profundiza en el aspecto noble del amor,  en la lealtad del amor  y en el desinterés del amor verdadero.  Es de esas lecturas frescas que no cansan ni empalagan.  Es en su mayoría divertida  y a la vez conmueve. Su lectura cambió mi parecer y no puedo decir más que no me gustan los romances.

María del Rayo Uhlmann

Mitologías de invierno. El emperador de Occidente
Pierre Michon
Alfabia Ediciones: 2009

Uno de los libros que más me han gustado últimamente es Mitologías de Invierno, del francés Pierre Michon, doce textos cortos ubicados en Irlanda y Francia. Entre los relatos encontramos el de Columbkill, apasionado por un libro que no puede poseer, ya que pertenece al abad Finnian. También está la conmovedora historia del rey Suibhne quien traiciona a su amigo Fin Barr y las consecuencias que tendrá para su regia persona ese acto. Nos cuenta el nacimiento del culto a santa Enimia, su vida y leyenda. Compartimos con Bertran la misión encomendada, a quien su obispo pide « hacer visible y claro lo que es absoluto… decir la verdad y sin embargo mentir ». Un autor que vale la pena descubrir. Mayores datos en http://www.elpais.com/articulo/semana/embriaguez/escritura/elpepuculbab/20090822elpbabese_3/Tes

Alma Rosa Vaca


La maravillosa vida breve de Óscar Wao
Junot Díaz
Grijalbo Mondadori: 2008

La historia del dominicano Óscar es un viaje en dos rutas: la del lenguaje y la de la historia. La mezcla de cachondería antillana con slang de Nueva York es de una sabrosura tal que no se puede más que echarse el libro de un trago en cuanto arranca con la descripción del fukú americanus, una maldición que se ha extendido alarmantemente por el mundo. Y la historia de verdad, no la oficial, se cuenta cómo debe hacerse todo: desde un lugar en el mundo. Las aventuras de Óscar y sus extraordinarias mujeres, y los enormes pies de página en los que Junot Díaz aporta y comenta el dato preciso, muestran una de las dictaduras latinoamericanas  más olvidadas de los últimos tiempos: la de Rafael Leónidas Trujillo sobre el pueblo dominicano entre 1930 y 1961. Con leer las primera 20 páginas uno entiende  por qué ganó el Premio Pulitzer en 2008.

Myriam Vidriales
 

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